La discusión de fondo es quién paga las inversiones: el Estado, los concesionarios o los usuarios a través de las tarifas. El gobierno anunció una mesa de trabajo con cámaras empresarias, gremios y autoridades provinciales para definir prioridades. En paralelo, las autoridades de Brasil estudian cambios normativos para acelerar los proyectos y dar previsibilidad a los contratos. Los economistas consultados coinciden en que la previsibilidad macroeconómica pesa tanto como la infraestructura.
En los próximos meses se conocerán los pliegos definitivos, que van a marcar el ritmo de las inversiones de la próxima década. El gobierno anunció una mesa de trabajo con cámaras empresarias, gremios y autoridades provinciales para definir prioridades. Los costos operativos de las terminales subieron por encima de la inflación, empujados por salarios y energía. El financiamiento de organismos multilaterales aparece como una alternativa para las obras que no logran atraer capital privado. La inversión en infraestructura de transporte de Brasil alcanzó el 7% del PBI, todavía lejos de lo que recomiendan los organismos multilaterales. Las proyecciones para el año próximo son moderadamente optimistas, siempre que el contexto internacional no se deteriore.
"La región compite con el mundo, no solo con sus vecinos."
— Ricardo Ferreyra, presidente de la cámara del sector
"El mercado premia a los puertos previsibles, no a los más baratos."
— Natalia Cuello, presidente de la cámara del sector
- El clima también juega su papel: las lluvias y las bajantes afectan la operación y obligan a reprogramar embarques.
- "No alcanza con anunciar obras; hace falta que se ejecuten a tiempo y con reglas que no cambien cada dos años", sostuvo Eduardo Rivas, consultor independiente.
- Desde ICTSI señalaron que la región tiene margen para crecer si se resuelven los cuellos de botella en accesos terrestres y calado.
- Un informe reciente estima que la región podría ahorrar hasta un 29% de sus costos logísticos con mejoras de coordinación.
- Los economistas consultados coinciden en que la previsibilidad macroeconómica pesa tanto como la infraestructura.
Para los exportadores, cada día de demora se traduce en costos de almacenaje, multas por sobreestadía y pérdida de competitividad. Los datos oficiales muestran una mejora respecto del año pasado, aunque todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia. El movimiento de celulosa explica buena parte del resultado, con un aumento interanual del 21%. La inversión en infraestructura de transporte de Brasil alcanzó el 8% del PBI, todavía lejos de lo que recomiendan los organismos multilaterales. Desde APM Terminals señalaron que la región tiene margen para crecer si se resuelven los cuellos de botella en accesos terrestres y calado.





