Según fuentes del sector, la actividad en Posorja viene creciendo de manera sostenida y los operadores anticipan un 41% más de movimiento para el próximo trimestre. "No alcanza con anunciar obras; hace falta que se ejecuten a tiempo y con reglas que no cambien cada dos años", sostuvo Patricia Olmos, directora de la autoridad portuaria. La experiencia de otros países muestra que las mejoras más rápidas suelen venir de cambios de gestión antes que de grandes obras. Los datos oficiales muestran una mejora respecto del año pasado, aunque todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia.
El balizamiento y el control satelital del tráfico son tan importantes como el dragado para la seguridad de la navegación. El movimiento de carne explica buena parte del resultado, con un aumento interanual del 45%. La flota paraguaya de barcazas es una de las más grandes del mundo y depende de la previsibilidad del río. La pregunta que se hacen los operadores es si la demanda actual se va a sostener o si se trata de un pico transitorio. Los sindicatos, por su parte, reclaman participación en la discusión sobre automatización y capacitación de los trabajadores. Los especialistas advierten que la competencia entre puertos vecinos se va a intensificar y que la productividad será el factor decisivo. Según fuentes del sector, la actividad en Guayaquil viene creciendo de manera sostenida y los operadores anticipan un 6% más de movimiento para el próximo trimestre.
La discusión de fondo es quién paga las inversiones: el Estado, los concesionarios o los usuarios a través de las tarifas. Cada pie adicional de calado permite cargar unas 494 toneladas más por buque de ultramar. Las proyecciones para el año próximo son moderadamente optimistas, siempre que el contexto internacional no se deteriore. A mediano plazo, el desafío es integrar puertos, rutas, vías férreas y vías navegables en una misma estrategia. Los usuarios destacan la mejora en la comunicación con la terminal, aunque todavía reclaman más previsibilidad en los turnos. Con la bajante, los convoyes de barcazas que llegan a Guayaquil deben reducir carga hasta un 8%. Las cámaras empresarias piden que las decisiones se tomen con datos públicos y verificables sobre la operación.
La experiencia de otros países muestra que las mejoras más rápidas suelen venir de cambios de gestión antes que de grandes obras. El clima también juega su papel: las lluvias y las bajantes afectan la operación y obligan a reprogramar embarques. Cada pie adicional de calado permite cargar unas 536 toneladas más por buque de ultramar. Según fuentes del sector, la actividad en Guayaquil viene creciendo de manera sostenida y los operadores anticipan un 30% más de movimiento para el próximo trimestre. En paralelo, las autoridades de Ecuador estudian cambios normativos para acelerar los proyectos y dar previsibilidad a los contratos. En los próximos meses se conocerán los pliegos definitivos, que van a marcar el ritmo de las inversiones de la próxima década.
El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos meses se aceleró por una combinación de factores económicos, regulatorios y climáticos. El balizamiento y el control satelital del tráfico son tan importantes como el dragado para la seguridad de la navegación. Con la bajante, los convoyes de barcazas que llegan a Guayaquil deben reducir carga hasta un 21%. Los sindicatos, por su parte, reclaman participación en la discusión sobre automatización y capacitación de los trabajadores. Un informe reciente estima que la región podría ahorrar hasta un 13% de sus costos logísticos con mejoras de coordinación.
- Con la bajante, los convoyes de barcazas que llegan a Manta deben reducir carga hasta un 25%.
- Según fuentes del sector, la actividad en Manta viene creciendo de manera sostenida y los operadores anticipan un 42% más de movimiento para el próximo trimestre.
- Los usuarios destacan la mejora en la comunicación con la terminal, aunque todavía reclaman más previsibilidad en los turnos.




