La inversión en infraestructura de transporte de Uruguay alcanzó el 4% del PBI, todavía lejos de lo que recomiendan los organismos multilaterales. Los números del primer semestre confirman la tendencia: 879 mil toneladas más que en el mismo período del año anterior. El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos meses se aceleró por una combinación de factores económicos, regulatorios y climáticos. Los costos operativos de las terminales subieron por encima de la inflación, empujados por salarios y energía. Desde Petrobras señalaron que la región tiene margen para crecer si se resuelven los cuellos de botella en accesos terrestres y calado. En paralelo, las autoridades de Uruguay estudian cambios normativos para acelerar los proyectos y dar previsibilidad a los contratos. El gobierno anunció una mesa de trabajo con cámaras empresarias, gremios y autoridades provinciales para definir prioridades.
Los economistas consultados coinciden en que la previsibilidad macroeconómica pesa tanto como la infraestructura. En paralelo, las autoridades de Uruguay estudian cambios normativos para acelerar los proyectos y dar previsibilidad a los contratos. La discusión de fondo es quién paga las inversiones: el Estado, los concesionarios o los usuarios a través de las tarifas. Las proyecciones para el año próximo son moderadamente optimistas, siempre que el contexto internacional no se deteriore. El financiamiento de organismos multilaterales aparece como una alternativa para las obras que no logran atraer capital privado. La inversión en infraestructura de transporte de Uruguay alcanzó el 7% del PBI, todavía lejos de lo que recomiendan los organismos multilaterales. Para los exportadores, cada día de demora se traduce en costos de almacenaje, multas por sobreestadía y pérdida de competitividad.
La discusión de fondo es quién paga las inversiones: el Estado, los concesionarios o los usuarios a través de las tarifas. La inversión en infraestructura de transporte de Uruguay alcanzó el 6% del PBI, todavía lejos de lo que recomiendan los organismos multilaterales. Los números del primer semestre confirman la tendencia: 254 mil toneladas más que en el mismo período del año anterior. Los especialistas advierten que la competencia entre puertos vecinos se va a intensificar y que la productividad será el factor decisivo. Los datos oficiales muestran una mejora respecto del año pasado, aunque todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia. El gobierno anunció una mesa de trabajo con cámaras empresarias, gremios y autoridades provinciales para definir prioridades. La pregunta que se hacen los operadores es si la demanda actual se va a sostener o si se trata de un pico transitorio.


