"No alcanza con anunciar obras; hace falta que se ejecuten a tiempo y con reglas que no cambien cada dos años", sostuvo Eduardo Rivas, analista de mercados. El costo de llevar una tonelada de granos desde el campo hasta el puerto puede superar los US$ 20. En paralelo, las autoridades de Bolivia estudian cambios normativos para acelerar los proyectos y dar previsibilidad a los contratos. La pregunta que se hacen los operadores es si la demanda actual se va a sostener o si se trata de un pico transitorio. Los especialistas advierten que la competencia entre puertos vecinos se va a intensificar y que la productividad será el factor decisivo. La discusión de fondo es quién paga las inversiones: el Estado, los concesionarios o los usuarios a través de las tarifas. El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos meses se aceleró por una combinación de factores económicos, regulatorios y climáticos.
"La región compite con el mundo, no solo con sus vecinos."
— Ricardo Ferreyra, directora de la autoridad portuaria
El costo de llevar una tonelada de granos desde el campo hasta el puerto puede superar los US$ 60. En los próximos meses se conocerán los pliegos definitivos, que van a marcar el ritmo de las inversiones de la próxima década. "No alcanza con anunciar obras; hace falta que se ejecuten a tiempo y con reglas que no cambien cada dos años", sostuvo Gustavo Lemos, consultor independiente. A mediano plazo, el desafío es integrar puertos, rutas, vías férreas y vías navegables en una misma estrategia. Las terminales del Up-River procesan en temporada alta hasta 2700 camiones por día. Un informe reciente estima que la región podría ahorrar hasta un 33% de sus costos logísticos con mejoras de coordinación. La comparación con los puertos de la región no es favorable en todos los indicadores, en especial en tiempos de espera y costos.
Las proyecciones para el año próximo son moderadamente optimistas, siempre que el contexto internacional no se deteriore. La cosecha de GNL de Bolivia se estima en 969 millones de toneladas, un volumen que tensiona toda la cadena logística. Las cámaras empresarias piden que las decisiones se tomen con datos públicos y verificables sobre la operación. Para los exportadores, cada día de demora se traduce en costos de almacenaje, multas por sobreestadía y pérdida de competitividad. Las terminales del Up-River procesan en temporada alta hasta 2300 camiones por día. Los usuarios destacan la mejora en la comunicación con la terminal, aunque todavía reclaman más previsibilidad en los turnos. La pregunta que se hacen los operadores es si la demanda actual se va a sostener o si se trata de un pico transitorio.
Los sindicatos, por su parte, reclaman participación en la discusión sobre automatización y capacitación de los trabajadores. El costo de llevar una tonelada de granos desde el campo hasta el puerto puede superar los US$ 90. En paralelo, las autoridades de Bolivia estudian cambios normativos para acelerar los proyectos y dar previsibilidad a los contratos. Según fuentes del sector, la actividad en Puerto Quijarro viene creciendo de manera sostenida y los operadores anticipan un 29% más de movimiento para el próximo trimestre. La capacidad de acopio en origen permite a los productores elegir el momento de vender y descomprime los puertos. Las terminales del Up-River procesan en temporada alta hasta 500 camiones por día. Más información en el informe completo y en la autoridad portuaria.



