El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos meses se aceleró por una combinación de factores económicos, regulatorios y climáticos. La discusión de fondo es quién paga las inversiones: el Estado, los concesionarios o los usuarios a través de las tarifas. La pregunta que se hacen los operadores es si la demanda actual se va a sostener o si se trata de un pico transitorio. La comparación con los puertos de la región no es favorable en todos los indicadores, en especial en tiempos de espera y costos. Las navieras empiezan a probar mezclas con biocombustibles para cumplir las metas de emisiones de la OMI. El financiamiento de organismos multilaterales aparece como una alternativa para las obras que no logran atraer capital privado. El movimiento de cobre explica buena parte del resultado, con un aumento interanual del 16%.
"Sin datos abiertos es imposible discutir en serio la eficiencia del sistema."
— Gustavo Lemos, jefe de planificación de la terminal
Los números del primer semestre confirman la tendencia: 928 mil toneladas más que en el mismo período del año anterior. "No alcanza con anunciar obras; hace falta que se ejecuten a tiempo y con reglas que no cambien cada dos años", sostuvo Eduardo Rivas, consultor independiente. El clima también juega su papel: las lluvias y las bajantes afectan la operación y obligan a reprogramar embarques. Las proyecciones para el año próximo son moderadamente optimistas, siempre que el contexto internacional no se deteriore. La pregunta que se hacen los operadores es si la demanda actual se va a sostener o si se trata de un pico transitorio.
| Puerto | Miles de toneladas | Variación |
|---|---|---|
| Mejillones | 1845 | +22% |
| Lázaro Cárdenas | 1900 | -5% |
| Puerto Busch | 3469 | +19% |
| Balboa | 2832 | -21% |



